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Credos

La Inspiración de la Biblia

Creemos que la Biblia es la Palabra verbalmente inspirada de Dios. Creemos que los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento son totalmente inspirados por Dios, al punto que las mismas palabras fueron elegidas por Dios del vocabulario humano de los escritores, de manera que la Biblia es la palabra de Dios, infalible en todas sus afirmaciones y enseñanzas. La Biblia es por lo tanto la única autoridad infalible para la doctrina y la vida. Dado que esto es cierto, la Biblia es la revelación especial de Dios para el hombre y la única base para la verdadera unidad cristiana. (II Timoteo 3:16-17; Mateo 5:18; Hechos 1:16; Marcos 12:36; II Pedro 1:19-21; Hebreos 4:12; Juan 10:35; 16:12,13; 17:17)


DIOS:

La Persona de Dios Padre

Creemos que Dios es supremo en su persona, eterno en su ser, absoluto en sus atributos, y glorioso en su perfección. Creemos en la Trinidad. Creemos en un Dios Trino, el creador del cielo y la tierra. Creemos que en la unidad de la Divinidad hay tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en poder y gloria. Dios es personal, espíritu, omnisciente, soberano, perfecto, inmutable, eterno en su ser, en santidad, en amor, en sabiduría y en poder. Creemos que Dios es absolutamente independiente y por encima del mundo como su creador, sin embargo, presente en todas partes del mundo como el sustentador de todas las cosas. Dios existe por sí mismo y se revela a sí mismo en su relación con su creación. (Génesis 1:1; Mateo 28:19; Deuteronomio 4:35; 6:4; I Corintios 8:6; Juan 1:1-3; Romanos 1:2-4; Efesios 4:3-6)

La Persona de Jesucristo

Creemos en el nacimiento virginal de Cristo, su deidad, y la vida sin pecado, su muerte vicaria, junto con su resurrección corporal y ascensión, y, en su regreso en persona. Creemos que el Señor Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, Dios encarnado, de nacimiento virginal como ningún otro hombre ha nacido ni podrá nunca nacer. Él vivió una vida absolutamente sin pecado y se convirtió en sustituto voluntario del pecador en la cruz por su muerte vicaria por el pecado del hombre. Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día, ofreciendo garantía eterna de la redención total y la satisfacción de la justa indignación de Dios hacia el pecado. El ascendió corporalmente al cielo y vendrá para arrebatar a sus santos para estar con Él mismo. Su venida por sus santos es inminente y será personal, pre-tribulaciónal, y pre-milenial. (Isaías 7:14; Mateo 1:18; Juan 1:1; 14:3; I Tesalonicenses 4:16; Lucas 1:35; I Pedro 2:22; 3:18)

La Persona del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es el que ejecuta el Plan de Dios para nuestra convicción y salvación. Los cristianos son hechos partícipes del Espíritu Santo y capacitados para el servicio por él. Creemos que el Espíritu Santo es una persona que posee todos los atributos de la Deidad. Él convence al mundo incrédulo de pecado, de justicia y de juicio. Él regenera, sella, mora, llena al creyente y otorga los dones a los creyentes para el servicio. El enseña al creyente y lo separa a una vida santa. Creemos en que el Espíritu Santo es derramado sobre aquellos que le buscan en espiritu y en verdad manifestandose en ellos con poder y gran gloria

Creemos que el Espíritu Santo es el Comandante en Jefe de las misiones y que su testimonio no es de sí mismo, sino de Cristo Jesús y las verdades de la redención centradas en Cristo. (Juan 14:16,17; 16:8; I Corintios 3:16; Hechos 5:3,4; Efesios 1:13,14; Romanos 8:9)